La Magia de la lectura

La magia de la lectura de la que nos hablan Bettelheim y Zelan (1983) está ausente de nuestras escuelas. Se la hemos escondido a los niños y niñas y la hemos reemplazado por la “lección”, que se controla y califica y en la cual leer y escribir es una mera rutina. Estos dos procesos, la lectura y la escritura, distintos y que a veces van unidos, no se pueden desarrollar si no es a través de su propia realización, en situaciones que tengan sentido para quienes recurren a ellas. Aprendemos a leer desde que abrimos los ojos, entendiendo la lectura como un proceso amplio que implica interpretar y comprender, que nos permitirá disfrutar en la exploración de caminos desconocidos y descubrir otras realidades, así como conocernos a nosotros mismos a través de los otros. La escritura, desde que comenzamos a garabatear, nos da la posibilidad de comunicar, expresar ideas, dudas, sobre nosotros y los demás, dando sentido a nuestras propias inquietudes y sentimientos. En consecuencia,podemos estimular a las niñas y niños a leer y a escribir por diferentes motivos y en diferentes situaciones, ya que permitir que escriban sólo para responder preguntas de examen o para realizar ejercicios, no tiene sentido Por otra parte, en la escuela sólo se nos enseña lo bien que lo hacen otros (escritores, obras) pero no a desarrollar esta aptitud que todas las personas tenemos. Smith, hablándonos de los mitos a cerca de la escritura, nos revelaba que “ La capacidad de escribir no es privativa de unos pocos elegidos, los llamados escritores, sino que nos pertenece a todos los que estemos dispuestos a desarrollarla”, y así, a través del propio acto de escribir, es como creamos, exploramos y desarrollamos nuestras propias ideas, dándonos la oportunidad de ser un poco más libres.

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