PABLO NERUDA . Las verás se cruzan y se atan con alegría. Se unta de amor el papel y en un empujón de brisa se juega con el cometa un montón. La brisa hace cantar en mágico vuelo la melodía del movimiento y de la ilusión, en la sonrisa del niño y en la alegría; La expresión sosegada de su rostro va junto a las cabriolas que alzan en el vaivén ; Los niños ríen, corren disfrutan con el cordel, arrastrando en su corretear el hilo lleno de esperanza, lanzando al éter el color. Allí están jugando con la brisa y la cometa, dando vueltas y cabriolas, va subiendo y bajando, danzando en el aire. El niño esta con sus ojos llenos de emoción, observa el vaivén, el colorido. La cometa vuela, gira, danza y canta, sube, desciende, cae como un avión en picada, y él con un envión, logra parar su caída y lo eleva y otra nueva sonrisa ilumina su rostro. Con habilidad el niño mueve el hilo en su mano y las formas surcan el cielo, oscilando entre las nu...